miércoles, 23 de mayo de 2012

Reseña del Maxi-Humor por Rocío Fernández Dobal

A principios de este año, salió el último número de la revista La Chancleta y con ella esta hermosa reseña de Rocío Fernández Dobal sobre el Maxi-Humor. ¡Gracias Rocío!

La Chancleta

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UN LIBRO ZAFADO

Maxi Humor – Selección de algunos chistes que zafan
Editorial Fundación La Hendija
126 páginas
$50

Tras 20 años dibujando para distintos medios locales—y 10 como humorista gráfico profesional, aunque a él no le guste esta última palabra—, llegó el momento de que Maxi Sanguinetti sacara a la luz ¡por fin! su primer libro. La Editorial Fundación La Hendija fue la encargada de convencer al autor para la tarea.
Se trata de una recopilación de chistes realizados para el Semanario Análisis y para la página de internet de El Once TV desde 1998 hasta la actualidad; además de otros que por ser más arriesgados han sido sólo publicados en su blog o en la revista española TMEO, con la que colabora.
El prólogo, en la pluma de Daniel Enz, rescata la esencia de lo que es Maxi: la humildad, la observación minuciosa y el desparpajo para pinchar al poder y a lo socialmente establecido con una sola frase de sus cuadritos. La violencia, la vida “bien”, la pobreza, la inflación, el capitalismo, el exacerbado consumismo y el uso de las nuevas redes sociales son algunos de los blancos donde este dibujante pone la agudeza de su mirada. Se mete con la Iglesia, se ríe de algunos pasajes bíblicos, reflexiona sobre el aborto y sobre el matrimonio igualitario. Del humor negro tampoco se priva y no tiene reparos en imaginar lo que habrá sido el velorio de Bernardo Neustadt y retratarlo ácidamente.
Sin embargo, este humorista −que además es Comunicador Social− se hizo tal observando las calles, la gente y el día a día de Paraná. Por eso, las costumbres y desgracias del ser paranaense tampoco pudieron escapar a sus chistes: el accidente de moto, los controles de alcoholemia, la frecuencia de los colectivos cada vez menor, el afán por transformar grandes espacios verdes en centros comerciales y su ataque voraz a los almacenes lindantes.  
En fin, como si todo esto fuera poco, la referencia al sexo convive perfectamente con guiños literarios, filosóficos y hasta ¡arquitectónicos!  
“¡Dale, hacéme reír, a ver!”, agita un lector desafiante al que no se le ve la cara en la ilustración de tapa.Página a página y cuadrito a cuadrito, descubrirán que este muchacho atrevido y desgarbado en realidad no tiene por qué preocuparse de la crítica; que perfectamente nos podría mirar serio a través de sus lentes y fibra en mano provocarnos diciendo: ¡Cuánto a que los hice reír! 

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