miércoles, 20 de junio de 2012

Un cago de risa

(Reseña del "Maxihumor" por el gran Marbot)

Al libro del Maxi te lo lées en un cago. Garantizado. Y  va más allá del tracto intestinal de cada uno. Al libro del Maxi te lo leés en un cago porque, al igual que esa obligada –y muchas veces postergada, diría Georgina Barbarossa- actividad fisiológica, una vez que empezás no podés parar.
El recopilatorio, editado por la Fundación La Hendija, comienza con algunas humoradas primigenias del autor. Algunas muy buenas y otras que para algunos pueden llegar a ser una cagada. Al inicio hay que hacer un poco de fuerza para reírse, pero a medida que las páginas pasan, aparece el Maxi más visceral, orgánico y coprometido (*). Y ahí se vuelve notable la lectura e inspiración por Crumb, Henfil y Adao Iturrasgarai: teta, culo, pito, caca, teta de nuevo y caca otra vez. E incluso se da el gustito de crear un cuadrito a dúo con este último. Pero el Maxi no es de limpiarse, levantarse y tirar la cadena. Hay chistes sobre los poderosos que nos cagan como de arriba de un palo, de cagadas que se mandan los políticos y después tenemos que limpiar nosotros, y de cómo muchas veces quedamos con los pantalones bajos y con el culo al norte.
Porque ese es uno de los tantos papeles del humorista gráfico. Y porque cansa ver tanto inodoro desbordado de injusticia. Amigo lector, aproveche la reedición de este libro infaltable en su biblioteca, o en su sanitario revistero. Si vive en Paraná, su vegetariano autor se copromete a llevárselo a su casa en bicicleta. Y si tras la entrega éste le pide usar el baño, no lo dude. Honores como esos, no se tienen todos los días.

(*) Comprometido con la caca (copro), metido en ella. 



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